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En el PRIMER TRAMO de este paseo incluimos 10 edificios de los 32 que veremos en todo el recorrido.

 Siglo XVII

Constantino Ruiz Carnero

1. Plaza de Mariana Pineda

La plaza, tal como la conocemos hoy, se gestó a finales del siglo XIX, pero su historia se remonta a siglos atrás.


Excavaciones realizadas en su subsuelo apuntan a una ocupación, anterior a la musulmana, periodo ibero y romano, al ser tierra fértil, que se encuentra en una llanura fluvial creada por los materiales depositados por el río Darro. Durante la ocupación islámica, siglo XI, se empieza a urbanizar, amurallar y a poblar este área. El solar que ocupa la plaza era una amplia explanada a la que se accedía a través de la Puerta de los Ladrilleros o de Bibataubín. Desde la reconquista hasta el siglo XVIII el lugar estuvo bastante abandonado, siendo los únicos arreglos cuestiones de mero mantenimiento. A partir del siglo XVIII se tiran partes de la muralla medieval y se acometen obras de ensanche de la zona. En 1802 empiezan la construcción de un gran teatro, que sería inaugurado como Teatro Napoleón, posteriormente llamado Principal y finalmente Teatro Cervantes.


Todas las remodelaciones realizadas durante el siglo XIX dieron como resultado nuevos espacios:

  • El Campillo Alto, destinado a paseo y como lugar de reunión y celebración.
  • El Campillo Bajo, zona dedicada al rodamiento de carruajes.
  •  La Plaza de Bibataubin.
  • La Plaza de Bailén.


La configuración de la plaza fue realizada por el Capitán General de Granada, Francisco Abadía Aragorry en 1833. La idea de ponerle una estatua en aquella plaza, que antes llevaba el nombre de plaza de Bailén en recuerdo a la batalla ganada contra los ejércitos napoleónicos en 1808, fue aceptada por las Cortes en 1836 (durante la Regencia de María Cristina). La ejecución de la obra fue sin embargo lenta. La primera piedra se puso en 1839 aunque la inauguración se retrasó a 1873, cuando se colocaría la estatua, en honor a Mariana Pineda, sufragada conjuntamente entre el Ayuntamiento y la Diputación. Los edificios circundantes que eran de dos o tres plantas, fueron sustituidos por construcciones más modernas y de más altura.


Desde ese momento, la plaza rinde homenaje a Mariana Pineda, “Heroína de la Libertad”, que conmemora su ejecución, a garrote vil, el 26 de mayo de 1831, por no delatar a sus compañeros liberales, tras encontrar en su casa una bandera a medio bordar con el lema "Igualdad, Libertad y Ley".


(Estamos en tiempos en que se suprime la Constitución de 1812 y se implanta en España el absolutismo. Se recortan las libertades, la Iglesia recupera sus privilegios y se restaura el régimen señorial y represivo del primer periodo absolutista. Mariana Pineda, viuda y con dos hijos, de firmes convicciones liberales, acoge en su casa a todos aquellos que estaban en desacuerdo con el régimen absolutista impuesto por Fernando VII y abandera las ideas liberales en su ciudad. Un tal Ramón Pedrosa, que hacía de policía, de juez y de malo de la película, le tira los tejos y al no conseguir los favores que perseguía de la viuda, la implica en el bordado de una bandera subversiva que llevaba el lema de Libertad, Igualdad y Ley. Fue mitad celos y mitad mala suerte. Sería arrestada en el Beaterio de Santa María Egipciaca (las Arrecogidas) con la promesa de dejarla libre si daba los nombres de sus camaradas liberales en Granada. O eso o el garrote vil. Mariana Pineda eligió lo segundo.)


Los autores de la escultura, en mármol de Macael, fueron Miguel Marín y Francisco Morales. La figura, de cuerpo entero, representa a una Mariana vestida con túnica, pelo suelto y la mano derecha apoyada sobre una columna revestida por una bandera, en cuyos pliegues se puede leer “Patria / Ley / Libertad”. Su mano izquierda se coloca bajo una cruz que pende del cuello hacia el pecho. Mariana dirige su mirada cariacontecida hacia el emplazamiento del desaparecido teatro Cervantes. Posteriormente, se protegió la obra con una verja de hierro, un pequeño jardín y actualmente también una fuente.

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2. Palacio de los Navas

El palacio se encuentra situado en la esquina de la calle Navas con la calle San Matías. La Calle Navas le debe su nombre al palacio.


Es un típico palacio renacentista del siglo XVI, organizado en torno a un patio con columnas de piedra y con una fuente en el centro de tipo nazarí.


La vista más bonita la tenemos en la parte que da a la Calle San Matías, con torre-mirador en cada extremo y una preciosa galería de arcos en el segundo piso. La entrada principal la tiene por la Calle Navas. Se accede al interior por una puerta enmarcada por almohadillado renacentista.


Durante un tiempo fue casa de la moneda. Actualmente es un hotel.

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3. La Casa del Monte de Piedad de Santa Rita

Más adelante en el nº 17 se encuentra La Casa del Monte de Piedad de Santa Rita un lujoso edificio que engloba, entre otras funciones, las de actual Instituto Andaluz de la Mujer -Centro de la Mujer- de la Junta de Andalucía y la Sede del Consejo Escolar de Andalucía y antiguo Consejo Consultivo de la Junta.


Una muestra notable de la arquitectura granadina del siglo XVIII, que en 1893 se instaló aquí, desde su primitiva sede en el número 1 de la cercana calle Jesús y María, el Monte de Piedad de Santa Rita da Cascia (segunda caja de ahorros de España después de la de Madrid), precursora de la actual Caja General de Ahorros de Granada.


Se trata de un interesante palacete urbano bien ajustado a la tipología habitual de casa–patio señorial, dotada de una exquisita fachada clasicista y simétrica (si no fuera por el cierre que hay en el piso superior) de tres alturas, magníficamente estructurada en pilastras y frontones triangulares que culminan las ventanas del primer piso y excelente portada tallada en piedra que abarca el balcón principal.


La fachada principal de la edificación es de lo más representativa. Testimonio del primitivo orden palaciego de la finca son los hierros de forja, carpintería de cuarterones tallada, artesonados, etc. La misma puerta principal, en madera noble con clavos de bronce, confirma la calidad de vida de los señoriales propietarios.


La casa fue en su día modelo de las casonas señoriales que, durante más de dos siglos, abundaron en este sector de la ciudad, ocupado con gente de alcurnia. Esta conserva aún su zaguán, su gran patio -actualmente transformado- al que se abrían las habitaciones secundarias, mientras que las principales lo hacían a la calle. La última planta era la destinada a los servicios y criados.


En el interior hay un amplio patio, con ocho columnas corintias en mármol y galería superior con elementos originales de interés.

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4. Casa de la Familia Andeiro

(Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Granada)

El nº 19 lo ocupa el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, un bello edificio al que se entra por una puerta adintelada sobre la que aparece el escudo de la familia Andeiro, primeros ocupantes del mismo. Destaca sobre todo en él las pinturas realizadas al temple que alternan elementos arquitectónicos, cornisas y columnas y se remata con tres jarrones coronados con soles, a modo de cálices profanos, pero también podemos disfrutar de su impresionante alerón o el precioso torreón de estilo granadino que lo remata en una de sus esquinas.

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5. Iglesia Imperial de San Matías

Situada en la actual calle de San Matías, denominada en época musulmana del Axibin, y posteriormente del Duque, por haber vivido en esta calle el Duque de Sessa, más conocido como el Gran Capitán.


Se fundó como parroquia en 1501, sobre la mezquita Ibrahín, sita en la calle Navas, pero con motivo de la estancia en Granada del Emperador Carlos V y la visita que hizo a la misma, ya que era devoto de San Matías, (en cuya festividad 24 de febrero de 1500 había nacido), ordenó construir un nuevo edificio, ya que lo consideraba muy pobre, eligiendo para ello el actual lugar, más amplio y transitado. La Iglesia Imperial de San Matías comenzó a ser construida, en su actual emplazamiento, por orden dada en Granada en 1526 siendo terminada en 1550.


Es un templo de estilo mudéjar, con decoración renacentista en las portadas y barroca en su interior. Su planta rectangular, de una sola nave a la que se abren, por arcos apuntados, ocho capillas: cuatro en su lado izquierdo y cuatro en el derecho, -la segunda de este lado es consecuencia de haberse cerrado la entrada lateral de acceso al templo-; Capilla Mayor o Presbiterio poligonal, Coro en alto a los pies del templo y Torre terminan conformando su planta.


Esta tipología arquitectónica, junto con el clasicismo, fue la más usual en la arquitectura granadina del siglo XVI. No obstante una reforma, no sabemos por qué motivo, nos impide ver la hermosa cubierta de madera, el elemento más característico de las iglesias mudéjares, que cubre su nave y Capilla Mayor, oculta por otra de yeso simulando bóvedas góticas.


El templo, en sus capillas y muros, acoge una variada y rica muestra del arte religioso granadino de los siglos XVI, XVII y XVIII, como los lienzos de Pedro Atanasio Bocanegra, el púlpito, la imagen del Cristo de la Paciencia, de Pablo de Rojas, o el órgano del siglo XVII, situado en el Coro. En su interior destaca un bello retablo sobre el altar mayor, separado por escaleras que dan gran suntuosidad a la iglesia, realizado a mediados del siglo XVIII por Blas Antonio Moreno, que sustituyó a otro del siglo XVI. El Altar Mayor es barroco, hecho de madera sobredorada con esculturas de José Risueño (Santa Teresa y San Juan de Dios) y Pedro de Mena (Inmaculada). El Sagrario, fechado a mediados del XVII, tiene forma de templete.


El templo, que se eleva sobre el nivel da la Calle de San Matías, cuenta con tres portadas, una principal y otras a cada lado del templo sin acceso al interior.


La portada principal, de estilo renacentista-plateresco, se sitúa a los pies del templo, trazada por Sebastián de Alcántara y realizada por el cantero Juan Ruiz, en 1543, parece estar desplazada del centro, por el hecho increíble de tener una casa adosada que impide apreciar bien la composición de la fachada. Cuenta con altos pedestales que sostienen columnas corintias de fuste estriado, superpuestas a dobles pilastras corintias, enmarcando un arco de medio punto moldurado con una ménsula vegetal en la clave, en cuyas enjutas destacan medallones, o tondos, con cabezas en relieve y, a su alrededor, leones alados cuyos cuerpos terminan en roleos vegetales. Encima se encuentra un friso que desarrolla un ornato compuesto de rosetón central con figuras simétricas a ambos lados. Por encima de una corta cornisa, destaca una hornacina avenerada con la charnela en la parte superior, acabada en arco de medio punto, albergando la imagen de San Matías obra de José de Luque. Ésta se halla flanqueada por pilastras y coronada por frontón triangular, del que surgen motivos vegetales y cornucopias por donde asoman cabezas de querubines. La portada culmina en la fachada con dos escudos del arzobispo Niño de Guevara y carteles con la inscripción: “STE MATHYA”, “ORA PRO NOBIS”. Se remata la fachada con gran óculo de ladrillo y azulejos, el cual supone una seña de identidad que la diferencia de las numerosas iglesias que se alzan en similar estilo.

La portada lateral, en la plaza Ábside de San Matías, también renacentista-plateresca, fue realizada en 1535 por el cantero Vicente Fernández. Aquella consta de pedestales que sostienen semicolumnas corintias adosadas a dobles retropilastras del mismo orden, enmarcado en un arco de medio punto moldurado, con una ménsula vegetal en la clave, apoyado en pilastras, en cuyas albanegas destaca una ornamentación de bichas, sobre el cual se desarrolla el entablamento, cuyo friso aparece decorado con una cabeza de querubín en el centro y monstruos en los laterales. Sobre dicho entablamento destaca una hornacina avenerada con la charnela en la parte superior y rematada en arco de medio punto, conteniendo la imagen sedente de la Virgen del Rosario con el Niño, obra de José de Luque, quedando enmarcada entre pilastras corintias que sustentan un entablamento coronado por un frontón triangular. El friso está decorado con cabezas de querubines y en ambos lados aparece una decoración de bichas acabadas en cabezas de monstruos vegetales y flameros.


Los clavos de las puertas de dobles hojas de madera, de ambas portadas, fueron realizados por Juan de Cubillana.

En el lateral izquierdo de la iglesia, en la calle de San Rafael, hay otra sencilla portada, tapiada, de estilo gótico-mudéjar, realizada en ladrillo, con elementos renacentistas. Esta portada es semejante a la de San Bartolomé en el Albayzín.


En su exterior destaca su bella torre mudéjar, siendo de planta rectangular, como era costumbre realizarlas a mediados del siglo XVI, con el lado menor dando a la fachada principal, y fabricada de ladrillo revestido, se divide en tres cuerpos separados por estrechas cornisas.


El primer cuerpo, de mayor longitud, muestra tres vanos mudéjares: el primero es un arco geminado con cerámica sevillana del siglo XVI en las albanegas, bajo arco escarzano de ladrillo. Los otros vanos presentan arcos geminados que, bajo dinteles, apoyan en unas columnas de polígonos de ladrillo y tienen unas columnas de mármol como parteluces.


El segundo cuerpo, más estrecho, tiene un vano bajo arco de medio punto de ladrillo.


En el tercer cuerpo, el campanario, aparecen seis arcos, dos en los laterales más anchos y uno en cada uno de los frentes. Se cubre con teja de cerámica árabe a cuatro aguas y se remata con cruz de hierro.

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6. Palacio del Marqués de Portago

En el n.º 20 se encuentra el Palacio del Marqués de Portago, del siglo XIX, obra de cierto gusto neoclásico.


El palacio debe su nombre a D. Alfonso Antonio Vicente Eduardo Ángel Blas Francisco de Borja Cabeza de Vaca y Leighton, XI marqués de Portago, más conocido como Alfonso de Portago (1928-1957), fue uno de los mejores deportistas españoles que compitió en bobsleigh y automovilismo. Murió de manera trágica durante una carrera, con tan solo 26 años.


Existe un fotografía en blanco y negro, de autor desconocido, tomada el 12 de mayo de 1957, que representa el instante en que Linda Christian, que era una famosa actriz mexicana,  besa al marqués, pocos minutos antes de su accidente. De ahí que a esta fotografía se la conozca como “el beso de la muerte”.


Durante un breve período, San Matías se llamó también Calle Marqués de Portago, en honor a ese personaje de noble cuna.


De este palacio, perfectamente conservado en nuestros días y rehabilitado como hotel, cabe destacar sus armoniosas -aunque algo frías- fachadas, carentes de cualquier decoración aparentemente superflua, y en su interior una bella escalera monumental.

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7. Hotel Gar-anat

En la Placeta de los Peregrinos se encuentra el Hotel Gar-Anat, su nombre procede de las primeras nominaciones de la ciudad. Se alza sobre un antiguo palacio del año 1600. Se encuentra como punto de paso del camino mozárabe a Santiago de Compostela.


Es otra de las muchas casas señoriales de Granada, que, siguiendo la costumbre de la casa granadina, tras una fachada que no suele ser de color blanco sino de ladrillo, mampostería, pintura beige o pinturas al trampantojo si la familia era lo suficientemente acaudalada, presenta un patio porticado con cenadores y una fuente granadina, normalmente elaborada en mármol de Sierra Elvira. Posee en su fachada una elegante portada del siglo XVII coronada por el escudo de sus constructores, todo ello de mármol de Sierra Elvira. Los muros de mampostería real o verdugada elaborados con ladrillo y piedras pequeñas e irregulares descansan sobre poderosos sillares de piedra toscamente labrada.


El patio, bien restaurado, con cenadores en su planta inferior y con corredores en las superiores. En él se ven las aspidistras de los maceteros, propias de nuestros patios, y el inevitable pilar granadino de mármol de Sierra Elvira.


Corredores superiores del patio compuestos de pies derechos que sustentan los alfarjes y balaustradas de madera. En la segunda planta, como es tradicional, se usan pies derechos de madera en lugar de columnas.


Recientemente, esta casa, ha sido bien restaurada para convertirse en un agradable y acogedor hotel.

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8. Casa-Palacio de los Salazar

Este palacio se encuentra situado entre la Plaza de los Peregrinos, por la calle San Matías, y la Calle Escudo del Carmen. Por el lugar en que se encuentra, entre calles muy estrechas, es muy difícil apreciar su belleza.


Es un palacio renacentista mandado construir por D. Juan Muñoz de Salazar, primer regidor de la capital y alférez de los Reyes Católicos, en 1501, por tanto, es de los primeros palacios que se construyeron en Granada tras la conquista.


La edificación mantiene dos frentes principales, con diferente composición arquitectónica.


El de la calle Escudo del Carmen, es de estilo proto-renacentista con elementos góticos, realizada en piedra arenisca y rematada por un arco carpanel apoyada sobre pilastras. Encima del arco se sitúa el escudo heráldico de los Salazar, y una ventana abalconada.


La fachada que da a la Plaza de los Peregrinos, es de estilo renacentista presentando elementos manieristas. Está constituida por un arco de medio punto realizado de sillería almohadillada, de finales del siglo XVI. En el cuerpo superior, se abre una gran ventana abalconada. Este balcón se remata con un frontón partido en el que se encuentra el escudo heráldico de los Salazar.


El primer uso de la Casa-Palacio de los Salazar, fue como vivienda. Al dejar esa ocupación, Juan Muñoz de Salazar donó el edificio a la ciudad para uso como Hospital de Peregrinos.


En 1985 fue adquirido por el consistorio de Granada. Desde 2007 hasta finales de 2016, este inmueble ha sido sede de la Asociación de la Prensa de Granada, Museo de la Prensa de Granada y el Centro de Estudios Periodísticos. En la actualidad es propiedad de la Fundación La Caixa.


La Casa-Palacio de los Salazar, también fue conocida como la “Casa del Rey Soler” porque allí, se ubicó durante la primera mitad del siglo XX la agencia de transportes Rey Soler.

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9. Monolito

(En conmemoración del Periodista Constantino Ruiz Carnero)

Frente a la Plaza de Peregrinos, una plaza creada sobre el solar del desaparecido noticiero El Defensor de Granada, acoge el monolito en conmemoración del periodista Constantino Ruiz Carnero, muerto “en defensa de la libertad y la democracia” (14/04/02).


Aquel hombre, apasionado defensor de la República, de carácter tolerante y liberal, pero escritor de pluma afilada, desarrolló desde las páginas de El Defensor –periódico que dirigió durante una década larga– una vasta labor como crítico social, incomodando a los sectores más reaccionarios del momento. El Defensor de Granada fue cerrado brutalmente dos días después del Alzamiento de 1936, y en agosto, Constantino fue asesinado por el bando nacional, por republicano.

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10. Capitanía General

(Antiguo Convento de San Francisco – Casa Grande)

Al lado se encuentra la antigua Capitanía General, hoy Mando de Adiestramiento y Doctrina, MADOC, dependiente del Ministerio de Defensa.


El Rey Católico mandó demoler gran parte de la Judería y ordenó construir, a sus expensas, un hospital y una Iglesia en honor de la Virgen. En él se estableció la primera Catedral, que pronto resultó insuficiente para ese uso, y como había sido deseo de la Reina establecer la Catedral en la misma mezquita mayor, el Rey dispuso su traslado a ésta, ya convertida en Iglesia de Santa María de la O, destinando entonces el templo construido en la Judería a Convento de San Francisco, que habían fundado los Reyes el 30 de abril de 1492 y que, provisionalmente establecido desde entonces en La Alhambra (actual Parador de Turismo), se trasladó a este nuevo edificio el 8 de octubre de 1507.


Su Iglesia, que era grandiosa, ocupaba lo que hoy es Plaza del Padre Suárez y constaba de nave central y seis capillas a los lados cubiertas de bóvedas de crucería gótica. Bajo estas bóvedas estuvo enterrado, hasta su traslado a la Iglesia de San Jerónimo en 1522, el Gran Capitán, cuyos restos, profanados por los franceses en 1810, fueron llevados en 1869 a San Francisco el Grande, en Madrid, y de allí se reintegraron a Granada en 1875, enterrándoseles en San Jerónimo nuevamente.


El Gobierno napoleónico demolió este monumento, desapareciendo las obras de arte que poseía, y aunque poco después los frailes alzaron Convento e Iglesias nuevos, esta última no llegó a inaugurarse, pues se derribó durante la exclaustración, destinándose el Convento a Capitanía General.


En su interior se conserva el patio con claustro y con una fuente hexagonal en el centro.

La parte de atrás está en la Plaza del Padre Suárez y presenta una bella portada de almohadillado rústico renacentista, que fue trasladada desde el presidio de la calle Cárcel Baja, y que conserva sobre su arco un cartel alusivo al Corregidor del momento. Así mismo, encontramos a un lado de la portada, el Pilar de Don Pedro, del s. XVI.

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