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En el SEGUNDO TRAMO de este paseo incluimos 11 edificios de los 32 que veremos en todo el recorrido.

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11. Iglesia del Monasterio de las Carmelitas Descalzas

En la Plaza de San Juan de la Cruz, frente al MADOC, se encuentra la Iglesia del Monasterio de las Carmelitas Descalzas, del siglo XVII.


Fue fundado en el año 1582, bajo la advocación, en principio, de San José. La religiosa y escritora mística Santa Teresa de Jesús encargó a la carmelita Sor Ana de Jesús la fundación de este centro, sobre parte de los terrenos vendidos a la congregación en 1590 por los Duques de Sessa, descendientes del Gran Capitán. El convento fue inaugurado en 1629; pero aquel edificio primitivo se deterioró pronto, debiendo ser reedificado en el XVIII.


La iglesia exhibe al exterior dos interesantes portadas manieristas de piedra gris de Sierra Elvira, una a los pies y otra en el lado de la Epístola, muy similares en cuanto a composición: puertas adinteladas, dotadas de arcos de medio punto con la clave resaltada, enmarcadas entre pilastras dóricas sobre basamentos. Sobre cada puerta se abre un frontón curvo partido con hornacina, y otro frontón semicircular sobre el cual se yergue una cruz. A ambos lados de la cruz se ubican pequeños escudos de las Carmelitas. La portada principal acoge el grupo escultórico de San José con el Niño, y la lateral el de Santa Teresa ante la Virgen del Carmen, obras ambas realizadas entre 1624 y 1626 por Alonso de Mena.


El templo tiene estructura de nave única con cubiertas de bóveda de cañón, esquema repetido en los brazos del crucero y el ábside. Son también de gran interés sus muros pintados al fresco, y la rica decoración pictórica basada en escenas de la vida de Santa Teresa.


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12. Casa del Gran Capitán

En la plaza San Juan de la Cruz, frente a la antigua Capitanía General de Granada, tuvo su casa D. Gonzalo Fernández de Aguilar y de Córdoba, el Gran Capitán, en la que murió el 2 de diciembre de 1515, como reza en la placa memorial que hay en la fachada de la casa de los sacristanes de la iglesia conventual, y que dice así:


"En esta casa vivió y en ella murió, el 2 de diciembre de 1515, el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Aguilar y de Córdoba, Duque de Sesa, Terranova y Santángelo, héroe cristiano, glorioso vencedor de moros, franceses y turcos, a cuya ilustre memoria la Comisión de Monumentos históricos de la provincia de Granada erigió esta inscripción. Año de 1874".


La citada placa es la que ha hecho que los granadinos la bautizaran con el nombre de “Casa del Gran Capitán”.

Hay una hornacina, colocada sobre la placa, que es un fantástico relieve de la Sagrada Familia en la carpintería de San José. El grupo escultórico se enmarca bajo un tejadillo típico a tres aguas, y una fina decoración de motivos vegetales y heráldicos.


Según expone Antonio Gallego y Burín en su libro “Granada. Guía Artística e Histórica de la Ciudad”: “No conocemos del edificio otros datos sino los de que era extensísimo y que comunicaba con el convento de San Francisco mediante un cobertizo que conducía a una tribuna de su iglesia, por donde se dice que se trasladaron a ésta, para sepultarlos, los cadáveres del héroe y de su esposa.”

El escritor César Girón en su libro “Miscelánea de Granada”, añade: “Uno de los pocos elementos principales que subsisten de aquella casa, además con la escalera y algunas otras dependencias del interior, es la estancia correspondiente al actual coro bajo de la iglesia, junto al presbiterio, en la que se dice que murió el Gran Capitán”.


El Gran Capitán fue velado durante nueve días en el Convento de San Francisco – Casa Grande (actual sede del MADOC), donde fue enterrado hasta que se terminó de construir el Monasterio de San Jerónimo a donde fue trasladado en 1522.


El edificio fue adquirido por las monjas en 1.584 a los Duques de Sessa, descendientes del Gran Capitán. El edificio era un antiguo palacio nazarí, que le tocó, como botín de guerra, a D. Gonzalo Fernández de Aguilar y de Córdoba, “El Gran Capitán”. El día 8 de noviembre de ese año (1.584) se trasladaron a él, viviendo al principio en los desvanes hasta que se acondicionó para la comunidad. Desde entonces han vivido, de manera ininterrumpida, en el mismo lugar.

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13. Estatua Yehuda Ibn Tibón

Esta estatua de Yehuda Ibn Tibón (1120-1190), conocido en su época por El sabio de Granada, es obra de Miguel Moreno Romera, realizada en 1988 y una de las más bellas de su estilo casi realista.


Fue traductor judío, médico, filósofo y poeta granadino.


La estatua se encuentra en el comienzo de la calle Pavaneras, en un extremo de la calle de la Colcha. Su localización es muy adecuada ya que este es un punto que marca el comienzo del barrio que fue ocupado por la Judería en la Granada medieval “Garnata al Yahud” (La Granada de los Judíos), como es el Realejo.


La estatua de Yehuda Ibn Tibón es de metal broncíneo, de tamaño real, y representa al homenajeado dando un paso, vestido con bata larga y alpargatas puntiagudas. La mano derecha va al pecho y la izquierda se levanta agarrando un rollo. La estatua se sitúa sobre un pedestal de un metro, forrado con piedra gris de Elvira, sin basa y con cornisa en forma de capitel.


En el pedestal figura la inscripción:

GRANADA A SU INSIGNE HIJO YEHUDA IBN TIBON PATRIARCA DE LOS TRADUCTORES (1120-1190) MÉDICO, FILÓSOFO, POETA

Fue encargada y costeada por el doctor Gutierre Tibón, descendiente del lingüista y filósofo homenajeado.

El monumento fue inaugurado el día 24 de junio de 1988, con asistencia del alcalde Antonio Jara

Una cabeza muy similar a la de esta estatua se encuentra bajo el tramo medio de la escalera del Ayuntamiento, en la Plaza del Carmen.


Un medallón colocado no muy lejos, en el muro del convento de Carmelitas Calzadas, también recuerda a este eminente judío granadino.

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14. Palacio de los Marqueses de Casablanca

El palacio se encuentra en la Calle Pavaneras, antes de llegar a la Plaza del Padre Suárez.


El título del Marquesado de Casablanca, creado por Felipe V en 1712, está relacionado con el Cortijo de Casablanca, situado en Vícar, provincia de Almería. Aunque el título se crea en el siglo XVIII, le relación de la familia con la provincia de Almería, concretamente con los términos de Vícar y Félix, se remonta a 1505. Posteriormente, tras la expulsión de los moriscos, se le agregaría Énix y prados en la Sierra de Gádor.


El palacio fue construido, para unos investigadores, sobre el solar de la que fue la residencia de los grandes rabinos de Granada, para otros, en el solar de una antigua mezquita.


En la fachada actual del edificio hay solamente dos detalles que nos hablan de su origen: una ventana enrejada de tipo plateresco (siglo XVI) y un escudo heráldico restaurado. El resto de la fachada, con elementos góticos, es historicista, ya que hubo que restaurarla como consecuencia de un incendio producido en 1910.


En la actualidad el edificio es residencia de los descendientes de los marqueses de Casablanca y, como casa privada, no se permite el acceso a la misma a los turistas o a quienes estén interesados en verla.


Como hecho curioso habría que destacar que en esta casa vivió el famoso cura Francisco de Velasco, conocido como «el cura santo». Este cura, siendo párroco de la Iglesia de San Matías, renunció a su cargo y se retiró, para llevar vida eremítica, a una cueva, construida por él mismo, en el pueblo de Ventas de Huelma. A su muerte, 1622, fue enterrado en la Iglesia de San Matías

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15. Casa del Padre Suárez

Se encuentra en la Plaza del Padre Suárez, junto a la Casa de los Tiros.

La casa es una construcción de la primera mitad del siglo XVI. La casa perteneció a Alonso Suárez de Toledo, mayordomo de los Reyes Católicos, el cual se la dejó a su hijo Gaspar Suárez de Toledo, oidor de la Real Chancillería, padre del famoso filósofo jesuita Padre Francisco Suárez, conocido como Padre Suárez, nombre con el que actualmente se conoce la casa. La casa pasó por distintas manos hasta que en el año 1954 pasó a ser propiedad del Ministerio de Educación. Tras su remodelación interior y la construcción, en la zona de jardines, del edificio nuevo, desde 1966 alberga los Archivos de la Real Chancillería de Granada.


Lo más destacado en el exterior es la parte derecha de la fachada, lugar en el que se encuentra ubicada la puerta de acceso, puerta adintelada, con decoración de pilastras adosadas rematadas con capiteles jónicos. Sobre la puerta encontramos un balcón de hierro forjado, con una ventana, también adintelada, enmarcada por pilastras adosadas rematadas con capiteles corintios. Culminando este lateral tenemos una torre original de la época de construcción del edificio, en la que se abren tres ventanas rematadas por arcos de medio punto. La torre del lateral izquierdo es una restauración de época posterior.


En su interior, el edificio se organiza en torno a un patio cuadrado con arcos de medio punto apoyados sobre columnas toscanas sobre las que hay zapatas que sostienen grandes vigas de madera, elemento que le da un toque mudéjar a la construcción. Llaman la atención los escudos que hay en los capiteles que coronan las columnas situadas en el centro de cada lado del patio.

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16. Casa de los Tiros

El edificio se ubica en la Plaza del Padre Suárez, contiguo a la Casa del Padre Suárez.


El nombre, Casa de los Tiros, le viene dado por las piezas de artillería, mosquetes, que asoman en las almenas del edificio.


La historia de la Casa de los Tiros está ligada a la figura de Gil Vázquez Rengifo, caballero castellano que acompañó a los Reyes Católicos en la conquista de Granada y que, con anterioridad, había servido en las campañas de Italia a las órdenes del Gran Capitán, y a la familia de los Granada Venegas.


La Casa de los Tiros fue una concesión que hicieron los Reyes Católicos a D. Gil Vázquez Rengifo después de la expulsión de los judíos de 1492. Se le concedió, según algunos expertos, una Qubba o torre cuadrada, adosada a la muralla de los Alfareros, y que D. Gil transformó sustituyendo los ladrillos y la argamasa, material constructivo nazarí, por sillares de piedra, material constructivo de la nobleza castellana.


Los Granada Venegas proceden de un noble nazarí llamado Cidi Yahya, emparentado con la familia real nazarí, que colaboró con los Reyes Católicos en la conquista del Reino de Granada y que se convirtió al cristianismo con parte de su familia. Al bautizarse adoptó el nombre de Pedro Granada. Su mujer, una princesa nazarí llamada Cetti Meriem, también se convirtió adoptando el nombre de María Venegas. Esta familia ha llegado hasta nuestros días en las personas de los Marqueses de Campotéjar. Los servicios prestados a la corona fueron recompensados con una serie de privilegios y tierras que convirtieron a los Granada Venegas en una de las familias nobles más influyentes de Granada. En la concesión de tierras tiene su origen lo que será reconocido como Marquesado de Campotéjar por el rey Felipe IV en 1643.


¿Cómo se hicieron los Granada Venegas con el edificio? De la manera más normal en esa época: a través de la boda de Pedro Granada Venegas de Mendoza, nieto de Pedro Granada, con María Rengifo Dávila, hija de Gil Vázquez Rengifo.


Más importante que la incorporación de la Casa de los Tiros a la familia Granada Venegas fue la del Generalife. D. Gil Vázquez Rengifo fue nombrado alcaide del Generalife por el Emperador Carlos V en 1525, pero, después de la boda de su hija, renunció al título que recayó en su yerno, D. Pedro Granada Venegas de Mendoza, año 1537. La propiedad del Generalife originó un larguísimo pleito, siglos XVIII – XX, entre la corona y los Marqueses de Campotéjar, sucesores de los Granada Venegas. El pleito se resolvió en 1921, pasando el Generalife a poder de la corona española y, en compensación por la duración del pleito, los marqueses de Campotéjar cedieron también la Casa de los Tiros.


Esta cesión la podemos leer en una placa que hay, entrando, a mano derecha. En la actualidad, el edificio, es el Museo Casa de los Tiros, Museo de Artes y Costumbres Populares.


El litigio no ha terminado todavía ya que los Marqueses se llevaron el archivo de la familia a Italia, archivo muy importante, y se está intentando recuperar.


El edificio presenta una gran fachada rectangular realizada con sillares de piedra que sustituyeron a la argamasa, propia de los edificios nazaríes.


Nos vamos a fijar en varios detalles de la misma:

  • En la parte superior, en lo que serían las almenas de la torre-palacio, asoman los cañones de unos mosquetes, armas de fuego de infantería que se utilizaron entre los siglos XVI y XIX, y que han servido para darle el nombre con el que se conoce al edificio: Casa de los Tiros.
  •  Las esculturas que encontramos en ella y que representan a cuatro grandes héroes griegos y al dios Hermes. Las figuras se encuentran sobre repisas semicirculares y cubiertas con unas cornisas a modo de guardapolvos. Para poderlas localizar las nombro de arriba a abajo y de izquierda a derecha: Jasón, Héctor, Hermes, Hércules y Teseo.


Como mensajero de los dioses, Hermes era el enlace entre lo divino y lo humano. Este es el papel que desempeña la familia Vázquez Rengifo, ya que en su escudo se encuentra la figura del dios Hermes. En las esculturas de los cuatro héroes griegos se ha querido ver la personificación del gran guerrero que fue D. Gil Vázquez Rengifo, por lo que se le ha querido relacionar con los grandes héroes clásicos griegos. Por otro lado, los cuatro héroes están ligados, con más o menos intensidad, con la Guerra de Troya, pudiéndose establecer una relación con el cerco y la conquista de Granada en la que intervino nuestro personaje.

Todo el edificio es un símbolo en sí mismo. Hay estudios muy interesantes al respecto. Yo no voy a hacer un análisis de todo lo que aparece en la fachada, la cubierta del zaguán de entrada, y en la Cuadra Dorada, pero todo lo podemos resumir en que:» los monstruos (fieras o enemigos) simbolizan los instintos primarios frente a la inteligencia de los héroes (pasados o presentes). Es la lucha entre los héroes y los monstruos».

  • El lema familiar “El corazón manda”, con una espada sobre el corazón y tres aldabas (triangular, cuadrada y octogonal) que forman un conjunto de difícil interpretación, pero que no están relacionadas con la masonería, como podrían pensar algunos. El corazón está por encima de la razón.


Entramos al interior por una puerta adintelada sobre la que se encuentra el lema familiar. En el amplio zaguán, a ambos lados de la puerta, hay dos placas que hacen referencia a la última parte de la historia del edificio. Lo más interesante es su techumbre de madera: un precioso alfarje de madera en el que se representan combates de criaturas fabulosas (leones, unicornios, …), aunque se aprecian con poca claridad.


Como todos los palacios granadinos, el patio centra el edificio.

Es un patio porticado con una galería de arcos de medio punto sobre columnas de fuste liso y tres laterales adintelados (planos) apoyados sobre columnas lisas que soportan grandes zapatas sobre las que se apoyan largas vigas de madera. Llama la atención la diversidad de columnas: unas con basa y otras sin ella, unas de estilo nazarí y otras de tipo toscano (fuste liso y capitel dórico).


Saliendo del zaguán, a mano derecha encontramos la escalera monumental del siglo XVIII que da acceso al primer piso y que nos conducirá a la sala más importante del edificio: la Sala de la Cuadra Dorada. En la escalera destaca la galería de retratos de miembros de la familia de los Austrias y la bóveda que la cubre.


Es la sala más emblemática del edificio, con armadura renacentista que decora su techo y pinturas murales. Su nombre hace referencia a la abundancia de reflejos dorados de su alfarje o artesonado, formado por grandes tablones con bajorrelieves y textos, apoyados en grandes vigas y zapatas con formas de personajes históricos, representando un tablero de ajedrez, siendo una muestra de aquellos que lucharon por conseguir la unidad de España, describiendo bajo cada uno las hazañas que los hicieron famosos. Se encuentran: Alarico, Hermenegildo, Recaredo, Alfonso V, los Reyes Católicos, artífices de dicha unidad y Carlos I, que la elevó a categoría de Imperio, e Isabel de Portugal (esposa de Carlos V). Otros personajes famosos que salen y que no pertenecían a la realeza son: Alonso de Granada, Juan Vázquez Rengifo, Garcilaso de la Vega, Íñigo López de Mendoza, Alonso Pérez de Guzmán, el Gran Capitán, Hernando Álvarez de Toledo, etc. hasta un total de 28 figuras con sus respectivos textos donde se hace referencia, “a sus muchas cosas que yzo”. Los frescos ubicados en las paredes representan a héroes y guerreros, y hay cuatro tondos (piezas circulares) con las figuras en relieve de heroínas de la Antigüedad. Todas las figuras tienen un denominador común: que vencieron a sus enemigos.


En la puerta de madera de acceso a la sala encontramos, en la hoja de la derecha, el lema de la familia, y, en la hoja de la izquierda, el escudo de la familia Vázquez Rengifo.


Después de ver lo fundamental del edificio, les invito a que den una vuelta por las distintas salas del museo. (Sala Nazarí, Sala de los Barros, etc.).

La entrada es gratuita para los miembros de la UE.

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17. Palacio de Villa Alegre

Este palacio, situado en la Plaza del Padre Suárez, fue mandado construir en 1858 por D. Luciano Porcel y Valdivia al arquitecto D. Juan Pugnaire.


Al morir el marqués, el edificio se puso en venta y fue comprado para Colegio Notarial. En 1915 fue comprado por las Hermanas Mercedarias que han establecido en él un centro educativo, al que han añadido el Palacio de los Duques de Gor situado en la Plaza de los Girones.


Al exterior destaca el palacio por su monumentalidad y su portada de porte neoclásico. Por la estrechez de la plaza y los árboles que hay en ella, es difícil apreciar en toda su grandeza el edificio.

Si tienen la posibilidad de entrar (hay que tener en cuenta que en la actualidad es un centro educativo) y las monjas se lo permiten. Entre las partes del edificio están:

  • El patio, aunque no tiene nada de especial.
  • La capilla, que ocupa lo que eran los salones de las dos primeras plantas del edificio, en la que se conservan interesantes pinturas de finales del XIX y principios del XX.
  • El Cuarto Rojo, una sala que hacía de recibidor, muy del gusto de la nobleza y la gran burguesía del XIX.
  • Los baños árabes, muy interesantes que fueron descubiertos en el sótano el año 1985 y que poseen tres salas con arcos de herradura apoyados sobre columnas y capiteles.

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18. Monumento a Isidoro Maiquez

El monumento fue erigido por Julián y Florencio Romea y Matilde Díez en 1839 en memoria de su buen amigo y célebre actor Isidoro Maiquez, que había fallecido en Granada 19 años antes, concretamente el 18 de marzo de 1820.


Se trata de una columna de mármol de Sierra Elvira, con pedestal donde se ve una inscripción dedicatoria, en forma de banda estriada con la inscripción “Gloria al Genio” y en lugar de un capitel un vaso cinerario.


En el pedestal se dice lo siguiente:

A la Memoria de Isidoro Maiquez Fenelón, rico hombre de Alcalá, García del Castañar, Vano humillado Caín, Oscar, Hijos de Edipo, dedicado por Julián Romea, Matilde Díaz y Florencio Romea. Encima aparecen las iniciales del autor y la fecha “JC 1839”.


Hemos de referir que estamos ante un monumento con un claro carácter masónico, pues su artífice Julián Romea, era masón. Entre ellos un triple pedestal que simboliza el número tres, un número mágico entre los masones, asimismo la columna simboliza para la masonería la conexión entre la tierra y el cielo. Y por último parece ser que el vaso que corona la columna en realidad simboliza la copa donde los masones soltaban sus bolas para elecciones de sus hipótesis.


Inicialmente, este monumento, se instaló cerca del Teatro Isabel La Católica, pasó por el Cementerio de San José, la Plaza de los Lobos y el Paseo de la Bomba, antes de llegar a su emplazamiento actual en la Plaza del Padre Suárez, en 1942.

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19. Pilar de Don Pedro

El Pilar de Don Pedro era propiedad de Pedro González de Mendoza (1428-1495), conocido como Gran Cardenal de España, quien lo instaló en una de sus huertas del pago de Garagui o Jarabuí, situado entre la calle Cañaveral y calle Arabial, siendo trasladado en el siglo XVIII al Paseo del Violón, junto al actual restaurante el Ventorrillo, para finalmente emplazarlo en la Plaza Padre Suárez en 1942.


Realizado en caliza mítrica, o micrítica, de Sierra Elvira, con dos cuerpos diferenciados, -una pila rectangular, con perfil ligeramente curvo y remate recto, y un frontis de un solo cuerpo, con dos tableros, en los que se incrustan en el centro de cada uno un mascarón que expulsa agua-. Los laterales del frontón triangular se enrollan en el centro dejando espacio al escudo heráldico, que es de linaje desconocido, pero emparentado con las familias Butrón y los Mendoza de Castilla. Como elementos decorativos una inscripción alusiva al momento en el que fue instalado en el Paseo del Violón entre los años 1899 y 1901, el escudo real con el águila de San Juan, situado en el centro, y dos escudos de la ciudad en los paños laterales.

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20. Palacio de los Condes de Castillejo

Este palacio se encuentra ubicado al final de la Plaza del Padre Suárez, entrando por la C/ Ballesteros. La obra está atribuida al genial arquitecto Diego de Siloé. Siglo XVI. Actualmente está en un deplorable estado de conservación.


Su fachada, original del siglo XVI, resulta aun parcialmente visible en la calle Ballesteros: posee una portada renacentista de piedra, haciendo ángulo, que se inserta en el chaflán del edificio, con arco de medio punto con forma de luneto. El tímpano aún conserva (aunque bastante deteriorado) el escudo condal. Sobre esta pieza heráldica se abre un vano esquinero con balcón, en donde destaca una curiosa columna angular de madera acanalada, con capitel compuesto y pedestal, recurso habitual en la arquitectura nobiliaria castellana. Las fachadas laterales exhiben preciosas ventanas platerescas de escayola.

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21. Palacio de los Duques de Gor

Este palacio, construido a finales del siglo XIX, 1898, se encuentra ubicado en la Plaza de los Girones. Es una construcción historicista en la que encontramos elementos renacentistas en su concepción y modernistas en su decoración. El arquitecto fue Francisco Giménez Arévalo.


Tiene fachada de ladrillo y sillería de piedra, con decoración de elementos eclécticos e historicistas. La portada está coronada en un arco escarzano, con escudo del ducado realizado en fundición y balcón volado sobre ella con rejería de hierro. Hay colocados miradores de carpintería metálica de fino diseño en los huecos extremos de la planta alta. Cornisa de ladrillo y piedra tallada, con mascarones y elementos decorativos que evocan el modernismo. Entramos y posee un amplio zaguán con escalera, vestíbulo y gran escalera que conduce al piso principal. En su tiempo poseyó una importante biblioteca y archivo con raras ediciones y documentos (parece que actualmente se encuentra en Madrid). Gran patio ocupando la parte trasera, patio que era característico de los palacios y casas de la nobleza granadina, con acceso desde el vestíbulo y frente a la entrada, en torno al cual se organizan las edificaciones de servicio: granero, cochera, cuadra, corral, lavadero, etc.


Este palacio fue vendido por el duque a las Madres Mercedarias, las cuales ya poseían el Palacio de Villa Alegre, para ampliación del colegio en el que se han convertido los dos palacios. Los que estén interesados en ver los dos palacios que forman el colegio en la actualidad, que se pongan en contacto con la conserje, en horario de mañana, y ella les indicará el día que se lo puede enseñar.